Nostalgia Indie

por / martes, 02 abril 2013 / Publicado enMúsica, Recomendados

Pequeñas obras. Disquitos entrañables, de esos que sobreviven al olvido. Desapercibidos, insignificantes, discretos, olvidados… no son referencia recurrente ni aislada, no aparecen por ningun lado, parecieran condenados a existir sólo para algunos pocos. Determinado ante esa idea surge la motivación de ‘rescatar al vuelo’ dos bellas piezas que supieron ganarse lugar entre mis preferencias.
El contexto, la epoca y la propuesta musical, a grandes rasgos, son comunes. Los noventa, en su curva final y pleno apogeo de la escena que hemos de convenir por comodidad en llamar ‘indie’.

Entonces, Butterglory, banda de Kansas, sostenida por una dupla conformada por el vocalista y guitarrista Matt Suggs y la baterista Debbie Vander Wall edita su álbum ‘Rat tat tat’(1997), cuarto disco de hecho, pero el primero en llegar a mi. Su musica, encaja en esas categorizaciones convencionales que todos entendemos, indie yanqui, college rock, Yo La Tengo o Pavement sirvan de ejemplificacion didactica para este caso. Baja fidelidad, guitarras dominantes, las voces desganadas propias de la generación X, en fin, una banda y un disco muy de su tiempo. Víctimas de la permanente e injusta acusacion de clones de Pavement, Butterglory, aun ajustados a ciertas convenciones, dejaron un puñado de canciones memorables. De hecho, en este mencionado ‘Rat tat tat’ las hay de sobra. En todo caso en plan de rastreo de influencias y emulaciones, resulta estimulante alguna reminiscencia a The Feelies en su rítmica saltarina y una vocacion pop que les emparentaba con las bandas del sello Elephant Six. La apertura con ‘On a horse’ y su sugestiva intro marcan el tono de un disco lineal y homogeneo. Canciones redonditas como ‘Tundra’, ‘Oh goodness’ y ‘You said a mouthful’ se destacan en este simpatico ‘Rat tat tat’.

Tiger era un combo londinense en el cual Dan Ladlier y Julie Sims ostentaban el liderazgo. Surgieron en un ambito desfavorable. Apogeo del britpop y desvergonzados saqueadores de los ‘sesenta’ a diestra y siniestra. Sus pintas tampoco ayudaban. Eran un verdadero desastre. Y no ya refiriéndose a esa estilizada desprolijidad que rige la estética de cierto ‘indie’, sino un liso y llano desastre. Su debut ‘We are puppets’ (1996) evidencia nobles influencias. Inusuales fuentes de inspiracion para aquel contexto. Neu!, Suicide, Modern Lovers y Velvet Underground. Guitarras saturadas, moogs, riffs y rítmicas agiles que redondean un cancionero imaginativo y espontaneo. ‘On the rose’ es como una vertiginosa puesta al día del ‘Roadrunner’ de Jonathan Richman. ‘Race’ y ‘My puppet pal’ son irresistibles piezas de pop surrealista. Los juegos vocales, a viva voz, de Ladlier y Sims endulzan unas melodias que sugieren un inverosímil encuentro entre The Pixies y Stereolab.
El sitio de clasicos irrebatibles no ha de tocarles en este ni en otro tiempo a estos dos discos pero bien les cabe un lugarcito en tu discoteca amigo indie.


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