Discografía elemental: Magazine ‘Real life’ (1978)

por / martes, 02 abril 2013 / Publicado enMúsica, Recomendados

El disco debut de Magazine, ’Real life’ (1978), así como sucede con el ‘First issue’ (1978) de P.I.L., debería ser considerado como obra fundacional del post-punk. Un disco que, habiendo sentado las bases de esta escena, vágamente denominada, e incluso habiendo configurado esquemas para una incipiente new wave, no goza del prestigio de otras obras contemporaneas. No se discuten ‘Unknown pleasures’ (1979) de Joy Division, ni ‘Entertainment!’ de Gang Of Tour (1979), tampoco los meritos de The Fall o Wire en cuanto a la evolucion artistica propuesta por aquellos que sucedieron a la generación punk. Sin embargo ‘Real life’,que establece claras coordenadas evolutivas a partir de las enseñanzas y preceptos que supo plantear el punk, suele ser ignorado. Algún axioma que certifica a su primer single ‘Shot by both sides’ como el inicio de la new wave no fue suficiente para poner a Magazine en un lugar de moderada trascendencia histórica de enciclopedias. Su marcha a contramano en un escenario en el cual resultaban oscuros y crípticos ante el vigor powerpop nuevaolero naciente y demasiado melódicos ante la deconstrucción bailable del post punk explica cierta indiferencia.

A semejanza de P.I.L., Magazine surge de la mente inquieta de un exiliado del punk. Alguien, que como Lydon, pudo vislumbrar el futuro inconducente de un movimiento que termino mordiendose la cola. Howard Devoto, junto a Pete Shelley pusieron en marcha a los Buzzcocks conmovidos ante la, ya mítica, actuación de Sex Pistols en su Manchester natal. No viendo satisfechas sus pretensiones artísticas, Devoto se largo de la banda para encarar su propio proyecto.

Y aquí, luego de tanto prolegomeno, nos situamos en el asunto. En principio, los elementos que construyen el sonido de Magazine, y mas precisamente, su primer disco parecieran extraños e incompatibles. Devoto, es la personalidad dominante, un frontman carismático que expone su universo particular. Referencias y citas intelectuales demandantes de competencia (‘Memorias del subsuelo’ de Dostoievsky inspiró una de sus canciones más memorables, solía calzar una gorra con la inscripción de ‘Nietzche’ en escena…) Existencialismo manifiesto a través de una performance vocal heterodoxa e histriónica. Barry Adamson, el bajista, es otro caso de paradigmática anomalía. Uno de los escasos músicos negros que formaron parte de la escena de aquellos días (si reviso en mi memoria sólo recuerdo al segundo batero de A Certain Ratio como otro ejemplo). A diferencia del otro bajista crucial para el sonido postpunk como Jah Wobble (P.I.L.), Adamson no partió del dub, sino que abordó su instrumento sin preconceptos ni formación, fiel a la premisa del ‘do it yourself’ logrando un estilo de ejecución personal. Su Rickenbaker sometido a diversos efectos es el rígido sostén del eclecticismo melódico de ‘Real life’. El batero Martin Jackson aporta una justeza y precision rítmica carente del vuelo creativo de algunos de sus contemporaneos (Budgie de los Banshees, Hugo Burnham de Gang Of Four por ejemplo) aunque funcional al desborde imaginativo de sus compinches. Los teclados de Dave Formula son el elemento diferencial. Sintetizadores y teclados dibujan complejos arabescos de tinte casi progresivo en el marco mínimal del afterpunk.

En ese aspecto, entre las bandas de aquellos días, sólo encuentro algunas semejanzas con los primeros XTC . Y finalmente, en la guitarra , John McGeogh,un musico talentoso e imaginativo como pocos, creador de un sonido emblemático del post punk, influencia manifiesta de disímiles violeros como Johnny Marr o John Frusciante. El escosés hacía sus primeras armas en el debut de Magazine, y en plan aprendizaje le escuchamos. Su guitarra cargada de efectos (chorus, flanger, phaser) es insignia del sonido Magazine como resulta fundamental en la mejor obra de los Banshees, ‘Ju Ju’(1981) o en la oxigenacion de P.I.L. y ‘That’s what is not’ (1992).

‘Real life’ abre con dos bombas incontestables. “Definitive gaze” es amenazante, una base rítmica insistente y lineas melódicas de unos teclados dominantes sostienenen la tensión por mas de cuatro minutos. Llega ‘My tulpa’, guitarras de engañosa rítmica ska y una dinamica que remite a los XTC de ‘Drums and wires’ en un mal día para terminar con la intervención de McGeogh y su ocasional rol de saxofonista. Sin respiro nos clavan ‘Shot by both sides’ la pieza central del álbum propulsada por un poderoso riff de guitarra. Radiohead y Mansun han sabido recrear esta pieza. Pero vuelvo a ‘La vida real’, ’Recoil’ apela, por única ocasión, al vértigo y fiereza punk para luego bajar un cambio con ‘Burst’ y ‘Motorcade’, canciones extensas y ásperas con reminiscencias a Bowie o Roxy Music quizás. Devoto imperturbable cubre las melodías con su tono interpretativo dramático y su halo oscurecedor. “The great beautician in the sky” arranca con pases de valsecito a la Stranglers para luego mutar a pop bizarro. “The Light pours out of me”, otro de los highlights de la obra, abre con la petrea base de Adamson y Jackson y vuela con un inspirado trabajo de McGeogh. Peter Murphy, The Mission y Ministry la han versionado con dispar suerte. ‘Motorcade’ cierra el álbum en plan épico, con un Devoto en pose crooner que finalmente parece relajarse y abandonar su interpretación de ceño fruncido y dientes apretados.

El experimentado John Leckie, que hubiera trabajado con Barret o George Harrison entre otros y que luego fuera productor del debut de Stone Roses o ‘The Bends’ de Radiohead por ejemplo, se encargó de la producción de un disco que fue reeditado en versión ampliada por una remezcla de ‘Shot by both sides’ y tres bonus que sólo extienden la duración sin deparar sorpresas.
El devenir de Magazine y las carreras emprendidas por los músicos involucrados son tema para una nueva parrafada, pero a no temer, quedará pendiente.


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